11 abril 2016

Cuevitas, Guatemala


SESIÓN DE NOCHE

Apareciste rauda como el ave
que surge de la niebla a ras de suelo,
como un rayo que estalla en pleno cielo
azul sobre la proa de mi nave. 
Como el filo perfecto de una llave
al rojo vivo que atraviesa el hielo,
hundido en la maraña de tu pelo
penetró en el dedal la yema suave.
Quedaste en mi prisión aprisionada
por un alud después de la tormenta,
como una boa llena que no alienta
henchida por la presa devorada. 
Una racha de viento huracanado
desanudó la soga del ahorcado.