07 junio 2015

Sommerkaffe


Oslo-Madrid. Se sentó a mi lado un catalán que se llamaba Javier, decía. Tenía tres hijos, ex mujer y una halitosis terrible. Había vivido diez años  en Copenhague. Era médico y venía de Lillehammer, adonde viajaba regularmente a trabajar. Trataba a cuarenta pacientes por sesión y regresaba a Badalona. Era de los independentistas. El sueldo que tenía en Noruega por las consultas no lo declaraba en España. Se quejaba de que los catalanes pagaban el doble de impuestos que el resto de los españoles, con los que subvencionaban otras autonomías. Echaba por los hospitales, por las carreteras, por los controles de velocidad, aunque redujeran el cincuenta por ciento el número de muertos. Censuraba que condenaran a una mujer por pegar a su hijo. Empleaba seis minutos con cada paciente, sin auscultación ni otras atenciones. Cuando terminó de hablar no dijo nada más.

                                                   

                                                   *




Sueño: en una mesa baja, apartada en un sitio indefinido hay una chica escribiendo. Yo estaba rellenando un impreso para mi hija, pero fui a sentarme a la mesa de esta chica y como sería de la edad de mi hija le pregunté que si podría ayudarme a escribir este papel, pero no me contestó y me avergoncé de mi atrevimiento. Entonces me dice: "tú ibas a patinar siempre con mi padre". La miré bien a ver si la reconocía pero no. Le hice alguna pregunta sin que cayera en la cuenta de quien era. Pareció acceder a mi propuesta de que me ayudara con los papeles. Luego nos habíamos levantado y cuando nos acercamos de nuevo a la mesa baja empezamos a besarnos y nos dimos cuenta de que había empezado algo entre nosotros.
Me sacó del sueño el móvil con un mensaje de voz de Á... con otro número porque el suyo se lo había bloqueado, decía que quería que habláramos, que había pensado mucho toda la semana lo que había pasado entre nosotros.
(lo único que pasó fue que después de la última vez que follamos al día siguiente me vio cuando venía de dejar a sus hijas en el autobús del colegio y no me saludó, y yo como comprenderás di la historia por conclusa).
Y que lo entendería si yo no quería hablar.