21 noviembre 2017

La peste



Genio, la única profesión que se puede ejercer después de muerto.


Por qué meter en el cuerpo mierda si puedes beber agua.

Los trajes de preso van a juego con los barrotes.


Vagos, asesinos metafísicos, matan el tiempo.

Solución para España: Confederación Ibérica, incluidos Andorra y Portugal. Gibraltar se recuperará por la fuerza. 

12 noviembre 2017

Конармия



Unos sueños:




Por fin con mi querida amiga Lucía, que no veo desde hace veintipico años. Estábamos en la cama. Cuando iba subiendo por sus piernas con mi boca me dice, "ahora no vayas a pensar que tengo el coño sucio".

Con mi ex mujer comprando esquís para una hija. Ella iba retrasada para coger el barco para ir al trabajo.

Con J.L. Cebrián, de muy joven, y dos becarias. Quedamos para mañana en el centro de Madrid, donde el ayuntamiento, para hacer un reportaje para El país.

Yo facía planches con una mano en la pista de hockey pa que me viera Pepe San Miguel, profesor d'educación física nel Institutu. Entamó a dame instrucciones de natación dende lloñe. Non entendí gota de lo que dicía anque falaba claro.

Discusión con Nelson S. por una crema de tarta. Reconciliación con Ingunn, con cena y dormida en Infiestu.

Mi hija María lloraba desconsolada encima de su maleta porque no le cabían tres mantas. Yo sé las llevé en la mía. 

Rajoy y yo íbamos por un pasillo y yo le decía que era un gran orador. 

01 noviembre 2017

Kunnskapsenteret



NOTAS EGOTISTAS


El virus que te mata forma parte de ti.

Vive en el bloque más feo así no lo tienes que ver desde la ventana.

Vive en una casa lo más vacía posible.

Evita el ADI, aislamiento y dependencia de internet.

Todos somos emigrantes desde el parto.

No abro la puerta de mi casa ni a los bomberos.

Flaubert buscaba la perfección de la palabra justa, yo sólo la pronunciación.

Entre mujeres hay excepciones que confirman la regla.

Solo existe el infinito y eso es todo.

La mujer siempre tiene una pieza que no me encaja.

No sabía si cortarse las venas o hacerse la permanente.

Ahora mismo viven los asesinos y sus víctimas.

Un intelectual era uno que sabía lo que ahora sabemos todos.

Mis opiniones me las reservo.

Los extranjeros llaman a los noruegos "patata". Una colega me cuenta que la primera vez que su madre puso espaguetis en casa su hermano le preguntó "¿y dónde están las patatas?"

Me pinché con un cactus en una mano y me dolió en el mismo sitio en la otra.


El mejor país para vivir un ateo es No ruega.

Gabriel Matzneff nunca ganará el Nobel, solo noveles.

No hay peores guantes que los que sólo sirven para una mano.



Las fases de la vida: Los futbolistas se parecen a tu padre. Los futbolistas son como tu hermano mayor. Eres más o menos de la misma edad que los futbolistas. Eres como los futbolistas más veteranos. Eres de la edad de los entrenadores y de los árbitros. Eres mayor que los entrenadores y los árbitros. Los futbolistas son de la edad de tus hijos. Te pareces a los presidentes de los clubes. Sigues La Liga bajo tierra.


Es mejor morir el día del cumpleaños para matar dos pájaros de un tiro.

Los descubrimientos científicos se hacen en vísperas del premio Nobel o del Princesa de Asturias.

Hay que contarles a los hijos desde pequeños qué personas importantes se van muriendo para que las recuerden cuando sean mayores.

Mi sobrina madrileña Adriana: "¡Qué me importa a mí que pidan el pasaporte para entrar en Cataluña! ¡Yo lo que quiero es volver a Gerona!"

El que seas paranoico no obsta para que no te persigan.

La cara es la cara oscura de la máscara.

El iPhone X reconoce la cara si estás muerto.

Los infartos suelen ocurrir de manera rep...



26 octubre 2017

Cortado en Overens

RAFAEL ALBERTI

Antoñete hace una exhibición de pundonor en la Maestranza de Sevilla.
(1982)



El crepúsculo engalana tu muleta:
¡Toro! ¡Ehe! ¡Toro!
Dejadme solo. Ahí va este pase
cortado con desplante,
¡por tunante!
Este de pitón a pitón,
¡por felón!
Este redondo, al aire y natural,
¡por traidor y criminal!

En la taleguilla un tajo
donde reluce un plumero.
Dejaré de ser torero 
si no te mando al carajo.

Frente a ti la concurrencia admira
tu soledad, el genio que te inspira:
frente a ti contiene el aliento
medio aforo.
¡Toro! ¡Ehe! ¡Toro!
Por detrás, el otro medio
ignora de tu ceño
el miedo elemental:
y ese redondo, al aire y natural
que nos brindas
con las guindas
tras el pantalón deshecho
no lo cierra
uno de pecho.

En la taleguilla un tajo
donde reluce un plumero.
Dejaré de ser torero
si no te mando al carajo.

¡Toro! ¡Ehe! ¡Toro!
Rebosa el toro de España;
se yergue furioso, salta.
Ya señalas en el aire la estocada
y al entrar al volapié
aflora más el envés:
otro semblante muestras por la espalda,
y nos deja ver tu hombrura
la rasgadura.
¡Toro! ¡Ehe! ¡Toro!
Y a mi lado un señorito
de gozo se corrió entero
cuando se lanzó el torero
para matar al torito.

En la taleguilla un tajo
donde mi carne reluce.
¡Rompiste el traje de luces
y yo te mandé al carajo!

19 octubre 2017

The lonely city




La nieve viste
con su mortaja helada
los abedules.



Un roce basta
para hacer un recuerdo
que dure siempre.



De nuevos brazos
la búsqueda es constante
toda la vida.



Cada palabra
es una tentativa
de misticismo.



Vas a saltar
te cogen por detrás 
sigue tu vida.



Sin rebelarse
el reo colabora
con su verdugo.



Se aleja el barco
pero nunca traspasa
el horizonte.




En la esplanada
tres muñecos de nieve
decapitados.



En el invierno
la nieve yace leve
sobre las tumbas.




Deja la pluma
sobre la hoja estéril
negra simiente.



El aeropuerto
entierra a sus cadáveres 
en las alturas.



Suishi y Lin Wei
reinas del karaoke
y yo de rey.



Los transeúntes 
son en el aeropuerto
muertos vivientes.



Solo engendraste
vástagos de papel
que nacen muertos.




Planta invasora
en mi jardín te damos
la bienvenida.



Bajo la lluvia
las ventanillas lloran
la despedida.



Tras muchos años
conversan los amigos
como si nada.



De tierra y novia
vive en la lejanía 
para sentirlas.



Has convertido
el placer de la charla
en un infierno.



En la carrera
de fondo de la vida
nadie es el último. 





En la mejilla
se posaron tus labios
y no en los míos.



Antes de irte
recoge tus enseres
no habrá regreso.



Igual que el fuego
se alza cuando muere
así el amor.



La noche avanza
a paso de tortuga
y nunca llega.



El viento salta
ágil de rama en rama 
tras una ardilla.



Oigo el silencio
de la tarde dormida
de aquel verano.



Sobre la tela
violeta del ocaso
nace una estrella.



El sol penetra
con dos dedos de luz
entre las nubes.



El río arrastra
el son de la corriente
bajo su lecho.



Suena el silencio
con palabras calladas
ruido y música.




Dentro del cuerpo
reina la oscuridad
a pleno día.



En el silencio
del espacio infinito
se oye tu voz.



Las hojas muertas
se retuercen de frío
sobre la acera.



Los niños juegan
a afilar las espadas
contra la muerte.




La que te busca
por mucho que te escondas
ya te ha encontrado.




Por entre el sueño
como en la vida leo
lo que lo entiendo.




Toda la vida
curando las heridas
sin conocerte.




Se van los hijos
uno tras otro, el molde 
queda vacío.




Verano en Quintes
en los coches de choque
la despedida.



Desde el avión
contempla la ciudad
poesía y orden.




En el instante
justo en que nos cruzamos
nos poseímos.



Príapo, solo
presumes y enarbolas
lo que no tienes.



Al recordarte
siento que se aproxima 
el fin del mundo.




En la carrera
de la vida la meta
es el camino.



La vida pasa
muerta de risa, seria 
llega muerte. 



Luna de día 
el sol que la persigue
huye desnuda.



Por más que corras
de la muerte no escapas
nunca con vida.



Como burbujas
reverberan las notas
del violonchelo.




En el principio
dos sonidos formaron
la melodía.




Cuando unos labios
se disuelven en otros
se para el tiempo.




Llega la hora
de cerrar las ventanas
de la existencia.



Como las olas
se secan en la arena
así las vidas.



Miro tu foto 
con tu mano perdida
bajo la seda.



Cuido la puerta
para abrirla si vuelves
para quedarte.



Ventisca y hojas
dirimen diferencias
en los cristales.


14 octubre 2017

La Escondida, café en Kaffebrenneriet con Vilde




Las venecianas 
meten la luz del sol
entre barrotes.



De algo puede
salir todo, de nada
solo la nada.



Cada mañana
en los cafés gotean
las soledades.



En el teléfono
entiendo tus palabras
antes de oírlas.



Piensa que cuando
piensas que ya la tienes
no tienes nada.



Viniste a darme
antigua compañera
la despedida.



Puse mi mano
en tu muslo en el cine
sentí tu pánico.



Una carrera
echamos en la orilla 
del río descalzos.



Te di la mano
mientras él a tu lado
se hacía el dormido.



El a tu lado 
las cigarras vibrando
tú me mordías.



Cuando te acercas
tu halo en movimiento
me lo da todo.



El libro enarca
su lomo como un gato
que se acaricia.



Los ojos cazan
al pasar los renglones
su sinsentido.



Huyo de ti
desesperado y siempre
llego al principio.



Nos acercamos
y a punto de abrazarte
pasas de largo.



Abres los ojos
y en una exhalación
ya los cerraste.



Viento y rocío
nuestras caricias duran
solo un latido.



Tira su flecha
el martín pescador
al ras del río.