11 marzo 2025

Cortado con avena

 

Si queréis ayudar en la guerra, ¡Ibsen!


Tengamos la guerra en paz.  


Serán cenizas y no tendrán sentido,

Polvo serán, no polvo enamorado. 


Habría habido más mujeres científicas si no se hubieran dedicado a servir a sus maridos científicos. 


La comida basura la inventaron los hombres para no hacer la comida. 


Las labores domésticas de los hombres se limitan a pasar la aspiradora -ahora hay robots- y a sacar la basura. 


Los hombres hacen la casa y las mujeres la mantienen. 


Si las paredes hablaran solo dirían babayaes. 


Luz, ayuda hasta que se aprenda a andar por casa a oscuras. 


Parlamento, pasarela con desfile de modelos feos. 


Guerras, ocupación económica de políticos y militares vagos. 


La IA no se puede autorreparar, la natural sí. 


Alguien del otro bando andará fardando con mi escudo primoroso que abandoné (menuda faena) en medio de un coscojar para salvar el pellejo. A tomar pol culo el dichoso escudo, ya compraré otro que le dé mil vueltas, Άρχίλοχος, -650. 


Sexo, masculino, femenino y doble. 


Que en el futuro la historia vaya a deparar sorpresas es azar de la selección natural.


Aborto aborta límites, se acabará matando a niños al nacer. 


La muerte llega cuando encajamos la última pieza de un puzle que no se sabe lo que representa. 


Tener amigos de los que no se necesite ser amigo. 


El peor engendro que haya salido del espíritu de las masas: el ejército, al que odio. Que alguien sea capaz de desfilar tan campante al son de una marcha basta para que merezca todo mi desprecio; pues ha recibido cerebro por error: le basta con la médula espinal.

Habría que hacer desaparecer lo antes posible esa mancha de la civilización. Cómo detesto las hazañas de sus mandos, los actos de violencia sin sentido, y el dichoso patriotismo. Qué cínicas, qué despreciables me parecen las guerras. ¡Antes dejarme cortar en pedazos que tomar parte en acción tan vil!”, Einstein.